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CRECIMIENTO DE LAS METRÓPOLIS

A finales del siglo XIX, Londres, París y Nueva York se habían convertido en dinámicas metrópolis.

El Gran Londres

Entre el año 1666 y el año 1821 la población de Londres subió de medio millón a 1,2 millones. Como centro del Imperio Británico Londres se convirtió en el eje del comercio mundial. La primera Exposición Universal se llevó a cabo en el Palacio de Cristal londinense en 1851, confirmando el liderazgo de Gran Bretaña como nación industrial.

La población continuó creciendo con rapidez, en parte debido a la llegada de inmigrantes de las colonias, ascendiendo a 6,6 millones hacia 1901. Durante la Segunda Guerra Mundial cerca del 35% de la ciudad fue destruida por los bombardeos aéreos alemanes. Increíblemente la catedral de San Pablo resultó ilesa a pesar de hallarse en el corazón de la devastación que se cobró 10.000 vidas. Después de la guerra, Londres fue capaz de reconstruir su poderío económico y hacia el final de los años 50 la mayor parte de los daños habían sido reparados.

En 1965 los suburbios londinenses, que se habían convertido en el hogar de incontables obreros, pasaron a formar parte de la ciudad y de su descontrolada expansión. De esta manera nació el Gran Londres, que cubre un área de alrededor de 1580 kilómetros cuadrados, y está dividido en 32 distritos. Del total de una población de 7,7 millones, aproximadamente 2,7 millones viven en las partes centrales de la ciudad que forman el centro de Londres.

Hoy en día la ciudad es todavía una residencia real y alberga al gobierno, las casas del parlamento, las cortes judiciales y las autoridades públicas más importantes. Como capital de Gran Bretaña, centro financiero, comercial y administrativo y un punto focal cultural y político para la nación entera, Londres es a todas luces una de las ciudades más importantes del globo.

París – capital y conurbación por excelencia

Así como Londres, París también continuó expandiéndose. En el siglo XIX la revolución industrial contribuyó a los particularmente altos índices inmigratorios. Napoleón III decidió remodelar completamente la capital, para crear condiciones de vida y trabajo más saludables, así como impresionar al resto del mundo con el poder de la Francia imperial.

En 1853 Napoleón designó a Georges E. Haussmann en el puesto de Prefecto de París, encargándole la titánica tarea de renovar y rediseñar la ciudad. A pesar de que hizo mucho para mejorar los niveles de higiene y creó una red de anchos bulevares y parques, sus logros costaron a la ciudad varios de sus más valiosos edificios históricos.

Desde 1855 las numerosas exposiciones universales, particularmente las de 1867, 1878, 1889 y 1900, fueron la vidriera de las capacidades culturales y económicas de esta gran ciudad. Pero París tenía todavía su cuota de agitación política. Luego del colapso del Segundo Imperio y la ocupación alemana de la ciudad, la Comuna de París, de inspiración comunista y socialista, se alzó contra el gobierno interino de la república conservadora, pero fue rápidamente sofocada.

Durante la “belle époque”, entre 1880 y 1914 París experimentó un renacimiento cultural. Edificios como la Gare de Lyon y el Puente Alejandro III sobre el río Sena son testigos del estilo de ese tiempo. Hoy en día cerca de 2,1 millones de personas viven en los 20 “arrondissements”, o distritos, que hacen de París la mayor ciudad francesa, y el centro cultural y político del país. En total cerca de 10 millones de personas (alrededor del 20 por ciento del la población francesa) viven actualmente en el área del gran París.

Nueva York – la ciudad que apuntaba muy alto

Con la finalización del Canal de Erie en 1825 Nueva York se había convertido en un floreciente centro comercial, industrial y financiero. La población se duplicó entre 1820 y 1840 y volvió a duplicarse en los diez años siguientes. El comienzo del siglo XX vio a los neoyorquinos elevar sus ojos al cielo, y pronto comenzaron a elevarse los primeros rascacielos, como el edificio Woolworth. Pero los hechos del 25 de octubre de 1929 cambiaron los ánimos de los banqueros de Wall Street y de sus clientes.

El día conocido como Viernes Negro las acciones se derrumbaron, y pareció que la burbuja se había pinchado. A pesar de la inestabilidad económica se construyeron dos grandes proyectos arquitectónicos: el edificio Chrysler (en 1930) y el edificio Empire State (en 1931).

Los Estados Unidos relajaron sus leyes inmigratorias para dar acogida al incontable número de refugiados que llegaban del extranjero durante los años 30 y 40. Nueva York, la ciudad más grande de Estados Unidos, contiene una de las áreas económicas más importantes del mundo, y desde 1953 ha sido el hogar de alrededor de ocho millones de personas

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